En Cárnicas Iruña sabemos que la confianza se gana con hechos. Cada pieza de carne de cerdo que sale de nuestra planta en Lumbier tiene detrás un recorrido claro y documentado que asegura su origen y calidad. La trazabilidad no es un concepto técnico para nosotros: es una rutina que marca nuestro día a día y que conecta la granja con la mesa del consumidor.
Un viaje trazado: de la granja al cliente
El recorrido comienza en las granjas, donde cada animal está vinculado a un registro que permite conocer su procedencia. Cuando llega a nuestras instalaciones, se verifica su estado y se integra en un lote que mantiene la información asociada durante todo el proceso. En la planta de despiece, cada fase queda documentada con fecha y condiciones de trabajo, mientras nuestro equipo de calidad comprueba temperaturas, etiquetados y procesos.
Gracias a este sistema, si un cliente nos pide información sobre un lote, podemos rastrear en cuestión de segundos toda su historia. Esa agilidad no solo aporta confianza: reduce riesgos, facilita auditorías y garantiza que cada pieza cumpla con las expectativas de mercados nacionales e internacionales.
¿Y por qué importa tanto la trazabilidad?
España es hoy el primer productor de carne de cerdo de la Unión Europea y uno de los grandes exportadores mundiales. Con este nivel de exigencia, la trazabilidad es la herramienta que asegura que la carne que sale de nuestras plantas cumpla con las normativas de mercados tan exigentes como Japón, Corea del Sur o Estados Unidos. Para el consumidor, significa tranquilidad; para distribuidores y cadenas, fiabilidad; y para nuestro equipo, orgullo por un trabajo bien hecho.
Rutinas que hablan por nosotros
Quienes trabajan con nosotros saben que la trazabilidad no es una excepción, sino parte de la rutina. Desde la entrada de los animales, donde se registra origen y características, hasta el despiece, en el que cada lote mantiene su identidad, todo está bajo control. Esa información nos permite responder de inmediato a una auditoría o a la consulta de un cliente, demostrando la procedencia y recorrido de cada corte. Más allá de cumplir una norma, lo que ofrecemos es seguridad al consumidor y confianza a quienes trabajan con nuestra carne.
La “doble trazabilidad”: animales identificados y alimentos documentados
En España, la trazabilidad empieza mucho antes de llegar a la industria alimentaria. Cada explotación, cada movimiento y cada lote de animales queda registrado en sistemas oficiales como el REGA (explotaciones), el REMO (movimientos) o el RIIA (identificación). En porcino, este seguimiento se hace por lotes, garantizando que siempre exista un vínculo entre el animal y el producto final.
Esa red pública enlaza con la trazabilidad que realizamos los operadores en la industria. De este modo se asegura la continuidad del rastro “de la granja a la mesa”, sin interrupciones, reforzando la seguridad en toda la cadena alimentaria.
Lo que ve el consumidor: origen en la etiqueta
El consumidor también percibe esta trazabilidad de forma clara. En la carne fresca, refrigerada o congelada de porcino es obligatorio indicar el país de cría y el país de sacrificio. Esa información, que aparece en la etiqueta de cada envase, es posible gracias a todo el trabajo previo de registros y controles.
Lo que para el cliente es un dato sencillo en la etiqueta, para nosotros es la culminación de un proceso de trazabilidad que garantiza que cada bandeja o corte mantiene su vínculo con el origen real.
Lo que respalda nuestro estándar
Los certificados que nos avalan —IFS Food, SAE y Welfair™— son una muestra visible de este compromiso, pero lo que realmente les da valor es el trabajo de cada día: controles veterinarios en granja, análisis en laboratorios acreditados y procesos digitalizados que aseguran la continuidad del rastro en cada lote. Es esa combinación la que nos permite garantizar que cada bandeja y cada exportación lleguen con todas las garantías de seguridad y transparencia.
En definitiva, la trazabilidad es la historia invisible que acompaña a cada corte de carne. Una historia hecha de registros, controles y cuidado que asegura que la carne de cerdo que ofrecemos en Cárnicas Iruña sea siempre segura, transparente y de confianza.