La planta de Cárnicas Iruña en Lumbier concentra el despiece y la distribución de carne de cerdo de la compañía en Navarra. Se trata de unas instalaciones de más de 12.000 m², diseñadas para trabajar con eficiencia y garantizar la seguridad alimentaria en todas las fases del proceso.
Desde aquí atendemos a clientes nacionales e internacionales, apoyándonos en sistemas de control y trazabilidad específicos para el porcino que permiten seguir cada lote desde su origen hasta la expedición.
El traslado a Lumbier ha permitido concentrar la actividad en una planta moderna, con procesos más ordenados y mejor conectada con el resto de eslabones de la cadena de valor. El trabajo coordinado de los equipos de producción, logística y calidad es lo que hace posible que los pedidos se preparen y salgan en los plazos acordados con los clientes.
De Ejea a Lumbier: cómo arranca realmente el día
Cada jornada empieza mucho antes de que se enciendan las luces de la sala de despiece.
A las 6 de la mañana, las canales sacrificadas en el matadero Cárnicas Cinco Villas, en Ejea de los Caballeros, inician su traslado hacia Navarra en condiciones de refrigeración controlada, manteniendo la cadena de frío desde el origen.
Cuando llegan a Lumbier, se registran en el sistema, se vinculan a su lote correspondiente y se integran en el sistema de trazabilidad. De este modo, cada canal queda identificada antes de entrar en sala.
A primera hora de la tarde, el responsable de producción y el responsable comercial se reúnen para revisar los pedidos confirmados, priorizar cortes y organizar tanto la producción como las rutas de reparto del día siguiente. De esa planificación conjunta salen las cargas de trabajo de la planta: qué se va a producir y en qué momento se preparará cada pedido.
Mientras tanto, el equipo del turno de tarde comienza a preparar los pedidos, asignando cada lote a su cliente y dejando listas las cargas que saldrán a primera hora.
El objetivo es que, a las 6 de la madrugada, los camiones de reparto puedan cargar directamente la mercancía y salir hacia destino, manteniendo la frescura de la carne y la continuidad de la cadena de frío.
Personas, organización y decisiones del día a día
El trabajo en planta se organiza por líneas y puestos especializados, con una coordinación continua entre producción, logística y calidad para ajustar el ritmo a los pedidos de cada jornada.
En función de cómo evoluciona el día, pueden tomarse decisiones como modificar el orden de los pedidos, detener una línea para revisar un lote o repetir una limpieza cuando es necesario, aunque suponga invertir más tiempo.
Estas actuaciones forman parte del funcionamiento habitual de la planta y permiten adaptar el trabajo a la realidad de cada turno, teniendo en cuenta tanto las exigencias de los clientes como los requisitos internos de control y seguridad alimentaria.
Control y trazabilidad: nada sale sin estar verificado
En Cárnicas Iruña, la trazabilidad de la planta de Lumbier se basa en un sistema de registros que acompaña a cada lote desde la recepción hasta la expedición.
Desde que las canales llegan a la nave, se asocian a un código que incorpora información como el origen, la fecha de sacrificio y los procesos internos por los que ha pasado el producto.
El envasado es uno de los puntos críticos del proceso, porque es el último paso antes de que el producto abandone la planta. En esta fase se comprueba que el contenido de cada caja corresponde con lo planificado, que el lote indicado es el correcto y que la documentación coincide con lo que espera el cliente.
Un error en este punto puede generar incidencias en logística o en auditorías, por lo que se presta una atención especial a esta etapa.
Los sistemas digitales facilitan el registro y la consulta de la información, mientras que el equipo de planta contrasta esos datos con lo que ocurre realmente en la línea para detectar y corregir posibles desviaciones.
Una planta pensada para ser eficiente y sostenible
La planta de Lumbier se diseñó incorporando criterios de eficiencia energética y aprovechamiento de recursos.
Entre las medidas implantadas destaca la instalación fotovoltaica de autoconsumo, que permite generar una parte significativa de la energía utilizada en la planta y reducir el consumo de la red eléctrica.
La organización de espacios y flujos internos también busca limitar movimientos innecesarios y optimizar el uso del frío industrial y del agua, dos recursos clave en una instalación de este tipo.
Además, la ubicación en Lumbier —próxima a las granjas proveedoras y bien conectada con los principales ejes de transporte— contribuye a reducir recorridos dentro de la cadena logística.
Mirando al futuro desde Lumbier
La planta de Cárnicas Iruña en Lumbier continúa incorporando mejoras orientadas a optimizar los procesos y reforzar los sistemas de control, adaptándose a las necesidades del sector y de los clientes.
Mientras tanto, el día a día sigue una secuencia muy clara: canales que llegan desde Ejea, planificación conjunta entre producción y comercial, controles que se aplican a cada lote y camiones que salen de madrugada hacia sus destinos.
Detrás de cada pedido hay muchas decisiones y comprobaciones que forman parte de la rutina de la planta y que permiten que la carne llegue a nuestros clientes en las condiciones previstas.

