El mercado porcino europeo ha comenzado septiembre con una situación poco habitual: mientras algunos países mantienen cotizaciones elevadas, otros se mueven en niveles sensiblemente inferiores. La distancia es importante y está influyendo en los movimientos de carne dentro de Europa.
Según los datos comparables recogidos por Mercolleida en su boletín de la semana del 7 al 11 de septiembre, el precio equivalente del cerdo vivo se situaba en torno a 1,65 €/kg en Francia, 1,37 €/kg en España, 1,25 €/kg en Alemania, 1,18 €/kg en Países Bajos y 0,83 €/kg en Dinamarca.
Son diferencias suficientemente amplias como para mirar más allá de la cotización de cada país. Para quienes trabajamos diariamente en el despiece y la comercialización de carne de porcino, lo importante es entender cómo esas diferencias terminan trasladándose al mercado de la carne y a las decisiones de compra.
Francia y Dinamarca muestran los dos extremos
Francia se encuentra actualmente en la parte alta de las cotizaciones europeas. La oferta de animales sigue siendo limitada y la demanda ha recuperado actividad después del periodo vacacional. Además, el mercado francés mantiene una fuerte preferencia por el producto de origen nacional.
Sin embargo, cuando aumenta la diferencia de precio respecto a otros países europeos, también aumenta la presión competitiva. Mercolleida señala que la carne procedente de otros países de la UE, con precios más bajos, está empezando a encontrar compradores en la distribución francesa.
En el otro extremo aparece Dinamarca. Su precio equivalente se sitúa muy por debajo del francés y también claramente por debajo de España, Alemania o Países Bajos.
Esta diferencia no se queda dentro de sus fronteras. Una carne más competitiva en precio puede buscar salida en otros mercados europeos o internacionales y terminar influyendo sobre las condiciones comerciales del conjunto del sector.
España mantiene una posición intermedia
España se encuentra actualmente entre ambos extremos. La referencia de Mercolleida para el cerdo de cebo alcanzó los 1,365 €/kg vivo el 10 de septiembre, con una subida semanal de 0,002 €/kg.
La oferta continúa condicionada por unos pesos bajos para esta época del año. El peso medio de las canales se mantiene alrededor de cuatro kilos por debajo del registrado hace un año, una situación vinculada, entre otros factores, a las altas temperaturas de este verano.
Pero el comportamiento del cerdo vivo es solo una parte del mercado.
En Cárnicas Iruña trabajamos en el punto en el que esas cotizaciones tienen que encontrarse con una realidad mucho más concreta: cada pieza tiene su propio mercado, su demanda y su momento.
Un lomo, una panceta, un jamón o una paleta no siguen necesariamente la misma dinámica comercial. Tampoco tienen las mismas salidas según el país o el cliente.
Por eso, una diferencia importante entre las cotizaciones europeas puede terminar modificando el origen de las compras, la competitividad de determinados cortes y los destinos hacia los que se mueve la carne.
El mercado de la carne no entiende solo de fronteras
Esta es probablemente una de las claves del momento actual.
Cuando el precio del cerdo se separa tanto entre países que comparten un mismo mercado, los compradores tienen más incentivos para comparar alternativas. Y eso aumenta la competencia entre orígenes.
En Francia, por ejemplo, una diferencia elevada respecto a otros países europeos puede facilitar la entrada de carne más competitiva. Al mismo tiempo, los operadores de países con precios más bajos necesitan encontrar mercados capaces de absorber su producción.
El resultado es un mercado en el que los flujos de carne pueden cambiar incluso aunque el consumo no experimente grandes variaciones.
Esta situación también obliga a mirar con más detalle qué está ocurriendo fuera de Europa. Dinamarca, España, Alemania o Países Bajos no compiten únicamente dentro del mercado comunitario. Parte del equilibrio depende también de la capacidad para colocar producto en terceros países.
Y ahí la competencia tampoco es pequeña. El propio boletín de Mercolleida señala la presión que están ejerciendo actualmente orígenes como Brasil sobre determinados mercados internacionales.
Del precio del cerdo al trabajo diario en la sala de despiece
En Cárnicas Iruña esta realidad forma parte de nuestro trabajo diario.
Nuestra actividad está centrada en el despiece y comercialización de carne de porcino, dentro de Sigma Kreas, un grupo que integra diferentes fases de la cadena, desde la alimentación y la producción ganadera hasta la logística y la producción cárnica.
Esto nos permite observar el mercado desde una perspectiva muy concreta: el precio del cerdo importa, pero después hay que dar salida a cada una de sus partes.
Trabajamos con diferentes cortes, formatos, cantidades y destinos. Además del mercado nacional y europeo, nuestra certificación SAE nos permite trabajar con terceros países y Cárnicas Iruña cuenta con mercados autorizados como Japón, Filipinas, Vietnam, Taiwán, Sudáfrica, Colombia o Perú.
Por eso, cuando hablamos de que Francia está en 1,65 €/kg equivalente y Dinamarca en 0,83 €/kg, no vemos únicamente dos cifras alejadas entre sí.
Vemos dos posiciones competitivas muy distintas dentro de un mercado que está conectado.
¿Qué podemos esperar en las próximas semanas?
La recuperación de los pesos tras el verano será uno de los factores a seguir en España. A medida que aumente la oferta, habrá que comprobar si la demanda de carne es capaz de absorberla y cómo evolucionan las cotizaciones en el resto de Europa.
También será importante observar si las actuales diferencias entre países comienzan a reducirse o si, por el contrario, continúan condicionando los movimientos de carne dentro del mercado comunitario.
Desde nuestra posición en Cárnicas Iruña seguiremos especialmente esa segunda parte.
Porque el mercado porcino no termina cuando se fija el precio del animal. Después comienza otra negociación: encontrar el mercado adecuado para cada pieza.
Y cuando Europa presenta diferencias de precio como las actuales, ese trabajo cobra todavía más importancia.

